Errores preocupantes
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Chelsy y Wilson. Posiblemente sus nombres no les digan nada. A ella, muchos la habrán escuchado en canciones o en alguna entrevista. Se trata de una joven ligada al mundo del espectáculo.
A él, la gran mayoría de nuestros lectores tampoco lo conocen, pero en su pueblo, Villa Riva, es una persona reconocida y, hasta ahora, sin cuestionamientos ¿Qué tienen en común Chelsy y Wilson? Ambos fueron víctimas de allanamientos abusivos, violatorios e injustificados.
También coinciden en que “están vivos para contarlo”. En ambos casos, agentes del DICRIM, acompañados de fiscales, llegaron y destruyeron la puerta principal de su hogar. No tocaron y esperaron que les abrieran. No dijeron qué buscaban.
No les interesó el nombre del propietario. Se limitaron a tocar y derribar la puerta. Buscaban a alguien que, evidentemente, no reside en ese lugar. Luego de dañar la propiedad privada y comprobar que no reside allí el personaje de su LISTA se fueron SIN SIQUIERA PEDIR EXCUSAS.
En el caso de Chelsy, quien vive sola en la capital, no solo dañaron la puerta principal de su vivienda y la dejaron DESALVOROTADA, sino que le robaron varias prendas preciosas, según su testimonio, no desmentido. A Wilson, de Villa Riva, no le robaron. Llegaron a las 5:40 de la mañana. Rompieron la puerta principal de su vivienda. Lo esposaron a él y a un hijo menor que allí se encontraba. Penetraron, REVOLOTEARON todas sus pertenencias. Comprobaron luego que no era la persona que “buscaban”. Dejaron una imagen imborrable para esa familia.
Igual que en el caso de Chelsy, se alejaron sin pedir excusas. Hubo un tiempo que ese accionar de los “cuerpos represivos” NO SORPRENDIA. Se hizo rutinario. Pero, ¿qué está pasando ahora en este período de paz? Si por desgracia a uno de esos agentes se le escapaba un disparo y mataba a Chelsy o a Wilson, hoy estuviésemos leyendo un expediente acusatorio.





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